
…y fuimos víctimas de las alertas de colores que tanto gustan a nuestros vecinos, nos pusimos de pechito ante una gripa atípica que se cura con antivirales, nos pretendieron obligar a usar tapabocas caros e inservibles, se estableció una emergencia para justificar más deuda y manejo de recursos, todo para que los titiriteros corroboraran una vez más la fragilidad de la conciencia humana con sus típicas inyecciones de temor, todo sabor a hamburguesa.
Definitivamente la peor enfermedad que puede tener un ser humano y un país es el miedo. Independientemente de la naturaleza de la influenza porcina, después de este gran espectáculo a todos nos queda un mal sabor de boca, principalmente por la manera en que se manejaron las cosas. Los mexicanos no somos así.
En el fondo de nuestro corazón sabemos que algo no está bien, hacemos a un lado a los medios y por salud mental, continuamos nuestras vidas. El problema es que el daño ya está hecho. Y este daño en la imagen del país se procesa de múltiples maneras en todo el mundo.
Y surgen estrategias atractivas para hacer que regrese el turismo: Desde servicios casi regalados hasta cosas tan divertidas como la
Flu Free Travel Warranty, garantía donde se pretende pagar tres años de vacaciones en caso de resultar contagiado.
La verdad es que la mejor estrategia comienza en tu persona. A tí te toca hablar bien de Cancún y la Riviera Maya con tu familia, con tus amigos en otras partes del país y el mundo. Tienes en tus manos más medios que nunca: teléfono, correo electrónico, blog, facebook, twitter, myspace, skype… you name it!
A tí si te van a creer. Te van a creer (porque ya lo saben) que existe un lugar hermoso de aguas transparentes, con la gente más cálida del mundo y precisamente en la temporada del año más incompatible con las enfermedades respiratorias.
Alza la voz y cuéntales. Cuéntales que te parece bastante surrealista el uso del tapabocas en pleno paraíso. Diles que si se sienten enfermos de vivir en la ciudad donde abundan las políticas porcinas aquí todo se cura como arte de magia en un par de días. Coméntales que los estas esperando con los brazos abiertos...
La mejor estrategia eres tú. O, ¿qué estás esperando? ¿Qué se venga un huracán?